La Ley Concursal permite al deudor conservar los bienes necesarios para el ejercicio de su actividad profesional o empresarial. En muchas profesiones, el vehículo es un instrumento de trabajo imprescindible: comerciales, transportistas, repartidores, trabajadores del sector servicios, profesionales con desplazamientos habituales.
Incluso si no usas el coche para trabajar, puede considerarse necesario si vives en una zona rural o mal comunicada donde no hay transporte público adecuado. El juez evalúa caso por caso si el vehículo es razonablemente necesario para mantener una vida digna y la capacidad de generar ingresos.