Los autónomos suelen acumular un perfil de deuda complejo que combina obligaciones personales y profesionales. La Ley de Segunda Oportunidad reconoce esta realidad y permite incluir en el procedimiento tanto las deudas derivadas de la actividad económica como las personales.
Entre las deudas más habituales se encuentran las cuotas impagadas de RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos), las deudas con proveedores, los préstamos ICO, las deudas con Hacienda por IVA o IRPF, y los préstamos personales que se solicitaron para mantener el negocio a flote.
Desde la reforma de 2022, el autónomo puede solicitar la exoneración incluso si mantiene su actividad económica, siempre que demuestre buena fe y colabore con el juzgado.