Existen situaciones que, sin impedir el acceso a la Segunda Oportunidad, requieren un tratamiento cuidadoso en el expediente para evitar que se cuestione la buena fe.
Ejemplos: haber donado o vendido bienes a familiares antes de solicitar la exoneración (puede interpretarse como ocultación), haber contraído deudas conociendo la insolvencia (puede entenderse como endeudamiento temerario), o no haber presentado declaraciones fiscales (puede verse como falta de colaboración). En todos estos casos, una defensa jurídica adecuada puede salvar la situación.